lunes, 16 de julio de 2012

Resident Evil I

Ayer en la tarde pasamos nuestro primer susto. Estuve todo el
día muy normal, ningún síntoma raro ni nada, pero a eso de las
18:30 empecé con contracciones. No eran dolorosas, pero sí
muy incómodas... No les tomé mayor importancia y seguí
preparándome un té de manzana con canela e intentando arreglar este blog.
No pasó mucho tiempo para que me diera cuenta que eran muchísimas
contracciones y la incomodidad era ya muy evidente. Le dije al Felipe lo
que pasaba, pero como no había dolor no le tomamos mucha relevancia...
Fuimos a comprar pan para la once. Caminando al negocio me dí cuenta que
no podía juntar mis piernas, caminaba como pingüino(...) Entonces llamé
a mi mamá y le pedí su opinión. Primero me dijo que no me preocupara,
porque como eran indoloras, que sólo descansara.Yo no estaba preocupada,
tampoco pensaba que tenía trabajo de parto, mi intuición me decía que no.
Luego me llamó mi tía (que me ha ayudado mucho en este tiempo
es la madrina de la Azucena) y me dijo que fuera al hospital a que monitorearan
mis contracciones, porque si ya era más de hora y media así, podía ser trabajo
de parto, y me contó que muchas mujeres tienen contracciones sin dolor.
Con mucha flojera le dije que sí iba a ir, en realidad no teníamos ni ganas de
preparar las cosas e ir al hospital. Aparte el Felipe estaba en su día libre,
se había tomado unos vasos de pisco sour y estaba en otra(...) Decidí ir,
más que nada para dejar tranquila a mi familia, yo no quería. Entonces empecé
a arreglarme y noté el nerviosismo del Feli. Muy parecido al nerviosismo
que sintió cuando le dije por primera vez que yo pensaba que estaba embarazada.
Lo calmé, le hablé y le dije que pasara lo que pasara todo iba a estar bien.
Salimos en busca de un colectivo o taxi. Nada nos paró así que entre mi relajo
y la buena onda nos fuimos en transantiago al Sótero. Llegamos y todo era como entrar
a una zona abandonada, rodeada de zombies. Más perdidos que no se qué,
preguntando a quien se nos cruzara dónde quedaba la maternidad.
Pasamos callejones oscuros, pasillos antiguos y muy aterradores,
era una especie de Hospital embrujado... gente extraña, se paseaban guardias,
enfermos, flaites, pacos, mendigos, de todo. Llegamos....

No hay comentarios:

Publicar un comentario