Hoy fue un día con exceso de bullying; después de haber sufrido el insomnio
más grave la noche anterior, hoy me tuve que levantar a las 6.40, en pleno invierno,
ducharme e irme al consultorio para mi examen de Tolerancia a la Glucosa. Tonto,
porque ese examen tendrían que habérmelo tomado a las veintitantas semanas, y hoy,
casi con 35 semanas de embarazo tuve que sufrir las consecuencias de esa muestra.
Salí de la casa tipo 7.05, estaba todo oscuro y hacía frío. No me quise despedir del Felipe
porque dormía acurrucadito como un angelito, y yo tenía maña... preferí dejarlo en su sueño
profundo y partir a tomar el colectivo escuchando la Radio Uno desde mi celular. Se demoró.
Al subirme el típico -buenos días- al colectivero con pinta de colectivero de Puente Alto, vestido
normal, un corta viento y un gorro de lana.-Va a ser mamita- me dice queriendo iniciar una conversación por cortesía, ya que estábamos los dos solos en el colectivo y yo ocupaba el copiloto.-Sí- le digo, con una sonrisa tímida observando nada de mi celular, para evitar mirarlo... me cuesta hablar con extraños.-¿Y tan niñita?- Ahí lo miré y le sonreí con un poco más de confianza, hasta sentí que me salió un tono sensual para decirle "No soy tan niñita, voy a cumplir 23". -¡¿Veintitrés?!- exclamó exagerado, queriéndome decir que él pensaba que no pasaba los 18. En mi mente sentí un piropo, una extraña forma de piropear a una embarazada, porque claramente no me iba a decir que yo era rica, que tenía buen poto, etc. Me bajé y fue amable... -Cuídese- me dijo, le deseé un buen día y cerrando suavemente la puerta del colectivo, caminé con risa pensando en la frase "tan niñita". Esa es otra cosa que odio de mí... no se cerrar las puertas de los autos; mi inseguridad es tal, que cada vez que me subo a un auto y tengo que cerrar la puerta, tengo que hacerlo 2 a 3 veces... y se me ponen las manos temblorosas, y me sale un tembloroso "Ay!" de mi boca... qué torpeza(...)
Llegué y me llamaron pronto. Un paramédico extravagante tomaba las muestras, tan extravagante, que si no lo conocía ese día, pronto lo hubiese visto en una tokata de metaleros tomando chela. Gordo, de pelo más largo que el del Felipe y una barba descuidada. Al principio se hizo el chorito, como que tiraba ene la talla con los abuelos que se estaban tomando el examen conmigo... A mí me dijo "se nota que eres nerviosa, relájate si esto no duele" Yo ya se que los exámenes de sangre no duelen, desde que supe que estaba embarazada he tenido que tomarme como veinte... "Si se que no duelen, sólo que no me gusta mirar", le dije intentando achorarme un poco y él me respondió: "A mi tampoco me gusta mirar", nos reímos. Luego me pasó la botella de glucosa diciéndome "Aquí tenís tu copete"... Todos sabíamos que tomarse eso es asqueroso, y que es probable vomitar. Tuve que ser fuerte y tomarme esa cosa aberrante, que me hizo tener náuseas, y más aún, esperar 2 horas!!!! para que me tomaran la segunda muestra. Eso hice, dos eternas horas esperando... con ganas de ir a acostarme con el Felipe, calientitos... hacía frío... la gente comía sopaipillas con pebre y un vaso de café... yo quería vomitar... pero salí vencedora de mi cruel examen... El guatón metalero me tomó la 2nda muestra (esta vez menos achorado y más cariñoso) y me fui a la casa con los dos brazos pinchados, una sensación asquerosa en el estómago, frío, sueño, y un dolor de costillas que me tiene muy mal... Día de Bullying, bullying everywhere....Queda poco tiempo, ánimo.

